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Día 03 (30-03-2016)

LECTIO DIVINA

Día 03 (30-03-2016)

Primera Semana de Pascua

Lc 24 13-35

Camino de Emaús

Oración:

Dios Padre, permite que nuestro corazón siempre arda de alegría al tener la experiencia del encuentro con tu Hijo Resucitado, y que ya transformados por la Pascua, continuemos con una fe reafirmada y una esperanza renovada para seguir construyendo tu Reino de Amor.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Lectio:

 

13 Aquel mismo día, dos de los discípulos se dirigían a un pueblo llamado Emaús, que dista de Jerusalén unos once kilómetros.

14 Iban hablando de todos estos sucesos.

15 Mientras hablaban y se hacían preguntas, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos.

16 Pero sus ojos estaban tan cegados, que no eran capaces de reconocerlo.

17 Él les dijo: -¿Qué es lo que vienen conversando por el camino? Ellos se detuvieron entristecidos,

18 y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: -¿Eres tú el único en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado allí estos días?

19 Él les preguntó: -¿Qué ha pasado? Ellos contestaron: - Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante todo el pueblo.

20 ¿No sabes que los jefes de los sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron?

21 Nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel. Y sin embargo, ya hace tres días que ocurrió esto.

22 Es cierto que algunas de nuestras mujeres nos han sorprendido, porque fueron temprano al sepulcro

23 y no encontraron su cuerpo. Hablaban incluso de que se les habían aparecido unos ángeles que decían que está vivo.

24 Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y lo encontraron todo como las mujeres decían, pero a él no lo vieron.

25 Entonces Jesús les dijo: -¡Qué torpes son para comprender, y qué duros son para creer lo que dijeron los profetas!

26 ¿No era necesario que el Mesías sufriera todo esto para entrar en su gloria?

27 Y empezando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que decían de él las Escrituras.

28 Al llegar al pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante.

29 Pero ellos le insistieron diciendo: - Quédate con nosotros, porque es tarde y está anocheciendo. Y entró para quedarse con ellos.

30 Cuando estaba sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a ellos.

31 Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Jesús desapareció de su lado.

32 Y se dijeron uno a otro. -¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?

33 En aquel mismo instante se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once y a todos los demás,

34 que decían: -Es verdad, el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón.

 

Meditatio:

 

El primer día de la semana, ya entrada la tarde, y ante el desconsuelo de los dos discípulos, Jesús se les agrega en el camino, apareciéndose como un hombre y los acompaña hacia su destino: La Comarca de Emaús. No es Dios hablando por medio de un ángel. Es Jesús realmente hombre apareciendo desde Dios. Él mismo es Dios. El relato en sí nos muestra amplias enseñanzas doctrinales. Este Jesús no viene del mundo de los muertos, viene del mundo de pura vida, viene realmente de Dios. Por eso a esta narración de los peregrinos de Emaús podemos reconocerla como “el Kerigma de la Comunidad Primitiva”. La comunidad de Jerusalén.

 

Sin embargo, en esos primeros momentos del encuentro que tienen con Jesús Vivo y Resucitado, algo les impide reconocerlo. Jesús inicia el diálogo preguntándoles ¿Qué van conversando? Y Cleofás mismo lo juzga porque no sabe lo que había sucedido. Le habla de Jesús a Jesús mismo presentándole como el profeta poderoso y que a final de cuentas le habían dado muerte. Le mencionan la desilusión sentida en ese momento porque pensaban que Él libertaría a Israel.

 

Jesús vuelve a intervenir y entonces los reprende y les habla de todo lo que les había enseñado. Aun así, todavía no se daban cuenta de con quién conversaban. El impulso de invitar a pasar a Jesús, pues ya estaban cerca de su destino y ya llegada la noche, les cambia su vida. Jesús por supuesto acepta y es entonces cuando se da su encuentro Kerigmático, al estar sentados en la mesa. Aquí el relato se desarrolla en un ambiente fuertemente Eucarístico en dos partes: Liturgia de la Palabra y Liturgia Eucarística. Es entonces cuando se abren sus inteligencias y reconocen a Jesús, quien luego desaparece. Queda en sus memorias el recuerdo del “ardor” que sintieron cuando Él caminaba con ellos y les hablaba de las escrituras.

 

Esto los impulsa a volver a Jerusalén para dar testimonio de que les había ocurrido, aceptando lo que ese mismo día en la mañana las mujeres habían dado testimonio de que Jesús estaba vivo. Confirman entonces lo narrado por ellas: ¡Qué el Señor Resucitó!

 

Contemplatio-Actio.

 

  1. ¿Cómo descubro que en ocasiones camino en tinieblas por la vida sin reconocer la presencia de Jesús Resucitado?
  2. ¿En qué momento he reconocido la presencia de Jesús Resucitado y cómo ha cambiado mi vida?

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