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Lectio Divina Día 4 ( 13-02-2016 )

Lucas 5, 27-32

 

LECTIO DIVINA

SÁBADO DESPUÉS DE CENIZA

Lc 5, 27-32

 

Oración Inicial:

                Dios Padre todo poderoso y eterno, mira compasivo nuestra debilidad y extiende tu mano misericordiosa para darnos tu perdón y protección durante esta Cuaresma y siempre. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Lectio:

27Después de esto, salió y vio a un recaudador de impuestos, llamado Leví, que estaba sentado en su oficina de impuestos, y le dijo: Sígueme. 28Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. 29Después Leví le ofreció un gran banquete en su casa, al que también había invitado a muchos de los que recaudaban impuestos para Roma y a otras personas. 30Los fariseos y sus maestros de la ley murmuraban contra los discípulos de Jesús y decían: ¿Por qué comen y beben con recaudadores de impuestos y pecadores? 31Jesús les contestó: No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. 32Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan. Palabra del Señor.

 

Meditatio:

Al presentarnos la Iglesia en este sábado, después de ceniza, la llamada de Mateo-Leví, nos está diciendo que la cuaresma es una llamada a convertirnos en discípulos misioneros, apóstoles de Jesús. S. Mateo era un recaudador de impuestos, una persona odiada por el pueblo y considerada como colaboracionista con los opresores y como un pecador. Jesús lo vio “sentado en su oficina de recaudar de impuestos y le dijo: “sígueme”. S. Lucas nos presenta la respuesta inmediata de Mateo. No duda ni un instante en seguir a Jesús. Todo lo dejo: su carreara, su posición social y económica tan cómoda, etc. Algunos dicen que lo único que se llevó consigo fue su pluma para escribir el Evangelio.

Lo primero que hizo Leví fue organizar una fiesta de despedida a la que invitó a Jesús y, aunque no lo menciona, también a los otros discípulos, junto con muchos de sus compañeros recaudadores de impuestos y otros amigos, que tendrían la oportunidad de encontrarse con Jesús. Así que su primer instinto fue el participar a los demás su gozo por haber encontrado el gran tesoro y la perla fina del Reino de Dios predicado y presente en Jesús.

 

Ante esta situación, los fariseos y maestros de la ley murmuraban contra los discípulos de Jesús, que S. Lucas no había mencionado antes. No se atreven a increpar directamente a Jesús. En efecto, los fariseos o “los separados” ni siquiera dejaban que su manto rosara a gente como Mateo; pero Jesús sale al quite y les dice: “No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. S. Lucas, como médico, habla de los que gozan de salud”. Jesús dice que no ha venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

El ha venido a convivir con los pecadores “para que se conviertan”. Después de todo ¿quién hay justo delante de Dios? Estos primeros días de Cuaresma son, pues, una llamada misericordiosa para que hagamos un examen de conciencia y nos volvamos al Señor de corazón convirtiéndonos como Mateo, sin pensarlo más, en apóstoles, discípulos misioneros de Cristo.

 

La Iglesia tiene que continuar siendo un espacio de misericordia dentro del ámbito mundial. Necesitamos trasformar el mundo y sólo demostrando con la práctica de la misericordia en nuestra propia vida, Dios tiene un proyecto de amor para todos, sólo de esa forma podremos hacer que haya cambios cualitativos en la vida de la gente. Si la Iglesia perdiera su realidad de misericordia habría perdido también su misión en la historia.

 

ORATIO: Salmo 85 (Enséñame Señor, tu camino, para que siga tu verdad)

 

Inclina tu oído, Señor, escúchame, / que soy un pobre desamparado; / protege mi vida, que soy un fiel tuyo; / salva a tu siervo, que confía en ti. R.

 

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor, / que a ti te estoy llamando todo el día; / alegra el alma de tu siervo, / pues levanto mi alma hacia ti. R.

 

Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, / rico en misericordia con los que te invocan. / Señor, escucha mi oración, / atiende a la voz de mi súplica. R.

 

CONTEMPLA / ACTÚA

 

Jesús acoge e incluye a las personas. ¿Cuál es mi actitud?

El gesto de Jesús revela la experiencia que tiene de Dios como Padre. ¿Cuál es la imagen de Dios que se irradia para los demás a través de mi comportamiento?

Reflexiona y realiza este día, al menos una acción concreta para pasar de los deseos y los dichos a los hechos.

 

 

Pbro. Dr. José Jesús Arriaga Martínez

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